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¿Y si los hondureños comenzamos a comer carne de perro?

Boxi Boxi

En Once Noticias nos dimos la tarea de investigar cuales son los países del mundo donde es normal comer carne de “mascota”.

Seguro que eres de los que ha ido a restaurantes chinos y alguna vez has dicho: “¿Será perro lo que me estoy comiendo?” después de lo sucedido ayer en los operativos, esa duda se vuelve más real. Pues bien, aquí en Honduras está prohibido sacrificar a estos animales con un fin alimenticio, pero hay países por todo el mundo donde sí se comen, aunque en muchos es ilegal.

Países donde es normal y hasta un lujo comer carne de perro.

China.

China es uno de los países del mundo en los que la carne de perro es una fuente de alimento reconocida. Por increíble que parezca, esta carne no está en los menús de los chinos de clase media, ya que es relativamente costosa, por lo que es consumida principalmente por los chinos adinerados. En Hong Kong está prohibido y penalizado desde los años 50 el sacrificio de cualquier perro o gato con fines alimenticios. En el resto del país, los animales son sacrificados a los 6 y 12 meses, cuando llegan a un tamaño y ternura óptimos. Actualmente, muchos chinos han occidentalizado sus creencias de que los perros son animales de compañía y no para comer, en cambio, muchas otras personas consideran que consumiendo perro se incrementa la energía positiva en el cuerpo (el yang) y beneficia la circulación sanguínea.

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Perú.

En algunas localidades de Perú se suelen hacer guisos con carne de gato, sobre todo el día de la fiesta en honor a Santa Efigenia, Patrona y Protectora del Arte Negro Peruano. También es tradición en un pueblo de la sierra del país, llamado Pomabamba, comer gato. En pueblos cercanos a la región de Conchucos se les llama ‘mishi kankas’ que significa ‘devoradores de gato’ a los pobladores. Pero tranquilo, si el perro y el gato no entran dentro de tu menú diario, ni pretendes que sea así, podrás visitar Perú sin temor a encontrarte un guiso de gato, ya que esto ocurre en algunas zonas rurales.

México.

Hace cientos de años los aztecas criaban a los perros por su carne. De hecho, el propio Hernán Cortés reportó cuando llegó a la ciudad de Tenochtitlan en 1519 “unos pequeños perrillos que se criaban para alimento“. Estos alimentos se vendían junto a otros en los mercados callejeros de las ciudades del país. Actualmente, esta práctica se ha convertido en una tradición marginal y específica de zonas rurales y tribus.

Tribus africanas.

Existen algunas tribus en África donde el perro es considerado como un semidios. En algunas se adoptan cachorros como mascota para ser criados y protegidos hasta su edad adulta. A los 7 años, se les da un golpe seco en la nuca y, tras un emotivo funeral, el cadáver es asado y devorado por toda la tribu. Tras esta ceremonia, la tribu adopta otro perro y se lleva a cabo el mismo procedimiento. Las personas que se someten a este rito aseguran sentirse felices tras la ingesta de carne de perro.

Francia.

La carne de perro se estuvo consumiendo en Francia hasta principios del siglo XX, incluso había carnicerías específicas donde se vendía este producto, así como carne de gato y de rata gigante, según señaló Ainsi Charles Laurent en un libro publicado en 1970. A día de hoy, la práctica de comer la carne de este animal está casi desaparecida aunque se dice que aún se consume en algunas zonas rurales del país y en su colonia Tahití. En ambos países su consumo y comercialización está prohibido por ley.

Suiza.

Aunque es un fenómeno poco frecuente, lo cierto es que en las montañas de Suiza sí que existen casos de personas que continúan comiendo carne de perro. En el país centroeuropeo no existe una ley específica que prohíba el consumo de la carne de este animal, a pesar de que su comercialización es ilegal. Los cantones rurales demuestran así que son consumidores activos de carne de perro y también de gato, ya que en esa zona existe una importante industria que ofrece prendas confeccionadas con pieles de gatos suizos, como zapatos y abrigos.


Los expertos opinan sobre la carne de perro.

La doctora Kathleen Taylor señala que comer carne de perro viola la norma establecida y pone a la persona que lo hace en riesgo de convertirse en un paria social que violó un código moral.

“Te convierte en una persona que no es de fiar y proclive a violar otras normas más importantes”, señaló Taylor a medios internacionales.

“Físicamente, la repulsión nos mantiene saludables al alejarnos de las fuentes de infección. Nos advierte de peligros que no podemos ver: patógenos y venenos. La misma señal es igualmente efectiva cuando se trata de peligros sociales y morales invisibles”, explicó la doctora.

“La repulsión te mantiene limpio y puro, alto en la escala moral. Es lo que te protege de ser castigado por tu comunidad, o peor, de verte a ti mismo con repulsión”, agregó Taylor.

No existe riesgo.

Para Cruz Martínez, dietista y nutricionista especialista en cultura alimentaria de la Fundación de Dietistas-Nutricionistas, las razones detrás de abstenerse de comer carne de perros son fundamentalmente culturales y se basan en la disponibilidad de las proteínas en determinado lugar y en el costo que implica su obtención.

“Las causas de que no se coma una especie determinada y de que se convierta en mascota, sigue dependiendo de su enclave en el sistema global de producción de alimentos y de otros bienes y servicios de cada cultura”, dijo través de un correo electrónico.

“Los occidentales se abstienen de comer canes no por una cuestión de vínculo emocional, sino fundamentalmente porque éstos constituyen una fuente de carne ineficaz frente a la variedad de alternativas alimentarias de origen animal disponibles”, indicó la experta.

 

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