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Ronnie Brunswijk: la historia de uno de los jugadores más insólitos del fútbol

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El Inter Moengotapoe de Surinam, tuvo hoy a Ronnie Brunswijk, un sexagenario capitán, que no solo es presidente del equipo, sino también vicepresidente del país, antiguo guerrillero entre sus selvas y narcotraficante perseguido por la Interpol.

El encuentro de su club hoy ante el Olimpia de Honduras, le bastó a Brunswijk para batir el récord del jugador más longevo en disputar un encuentro de la CONCACAF.

Sobre su vida, por supuesto, hay mucho más; toda una historia de crimen, poder y excesos que hoy te compartimos desde Once Noticias.

Brunswijk, sus ideas

Su nombre está íntimamente ligado a la guerra civil de su país.

Nació el 7 de marzo de 1961 en Marowjine, uno de los diez distritos en que se divide la república de Surinam, y cuya destrucción Brunswijk se encargó de ejecutar en un conflicto bélico en que dirigió al Movimiento Comando de la Jungla, grupo guerrillero que fundó cuando tenía 25 años.

Pero antes, desde los 19 hasta los 21 años, fue guardaespaldas del presidente Desi Bouterse, con quien las fricciones ideológicas enemistó y lo hizo anidarse en la vida paramilitar de la selva, desde donde cobró cientos de vidas civiles tratando de derrocarlo.

Sin embargo, el paso de los años y los conflictos le granjeó una amplia influencia política, que le permitió fundar el Partido de Liberación General y Desarrollo, con el cual alcanzó la presidencia del poder legislativo de Surinam.

Tiempo después, sus cuotas de poder le permitieron acercarse a Bouterse, su antiguo patrón, y con quien compartió una coalición que hoy lo tiene en la vicepresidencia del país.

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Brunswijk, sus excesos

Al retirarse de su vida de guerrillero, decidió comprarse una isla en la frontera de su país con Guayana Francesa.

Sus movimientos armados no venían caídos del cielo, sino que eran financiados por camaradas suyos radicados en Países Bajos, cuyas autoridades empezaron a investigarlo y le encontraron nexos con el narcotráfico.

Allí, lo juzgaron in absentia (sin su presencia en el país europeo), y lo condenaron a 8 años de prisión por trasiego de cocaína, razón por la cual tiene una orden de captura en la Interpol.

Tal reputación no le impidió ganarse el cariño de las masas en su tierra, en donde, dicho sea de paso, es dueño de una isla en el Río Maroni, en la frontera entre Surinam y Guayana Francesa.

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Brunswijk, su pasión

El estadio en el que su equipo recibe a sus contrincantes, como si fuera poco, lleva su nombre.

Apasionado por el fútbol, alcanzó la presidencia del Inter Moengotapoe, a cuyos jugadores no solo les compró un automóvil de lujo a cada uno y construyó un estadio, sino que los llevó a ganar la liga del país en las temporadas 2006-2007 y 2007-2008.

El tribunal disciplinario de la Asociación de Fútbol de Surinam trató de suspenderlo por 5 años, acusándolo de haber amenazado con una pistola a jugadores de un equipo rival en 2005; pero la decisión fue revocada por falta de pruebas.

Las suspensiones, no obstante, lo seguirían persiguiendo, cuando en 2012 se le impuso una pena de 1 año fuera del deporte por su comportamiento inapropiado con un árbitro y un jugador en otro encuentro deportivo.

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Y… su debut en CONCACAF

Con el dorsal 61, Ronnie Brunswijk, (60); con el 27, Jerry Bengston (37).

Hoy a sus 60 años, hizo su debut en la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (CONCACAF), en un partido disputado en Surinam contra el Olimpia, de Honduras.

El surrealismo del partido se dio desde el momento en que la moneda se lanzó para decidir de qué lado de la cancha iniciaría jugando cada quien.

Por el Olimpia, estaba Jerry Bengston, de 37 años de edad, 14 de carrera deportiva y proveniente del pequeño municipio de Santa Rosa de Aguán, en Colón, al norte de Honduras.

Por el Inter Moengotapoe, estaba Ronnie Brunswijk, ídolo nacional de Surinam, empresario, político y criminal internacional.

Por ahora, los 60 minutos que disputó en el encuentro deberán ser suficientes para saciar su sed de juego, pues hacer el viaje a Centroamérica para el partido de vuelta contra el Olimpia significaría su arresto por parte la Interpol y el ocaso de su increíble carrera, digna de una película y, eso sí, muchos años de cárcel.

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