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Venezuela:’La guerra de Nicolás Maduro contra los panaderos’

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La actual crisis de Venezuela se manifestó en 2013 con la caída de los precios del petróleo, pero en los últimos meses se ha intensificado y toca casi todos los ámbitos de la vida cotidiana.

Ante la escasez de harina, el gobierno venezolano lanzó un plan para luchar contra lo que ha llamado la “guerra del pan” en Caracas. Desde entonces ha intervenido cuatro panaderías y fiscalizado más de 400, y las obligan a producir un solo tipo de pan. Los panaderos temen por sus comercios.

Al cierre de 2016, la inflación fue del 550 por ciento según la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional. El Banco Central de Venezuela no publica cifras oficiales desde diciembre de 2015, cuando ubicó los niveles de inflación en un 180,87 por ciento. Fruto de una economía rentista que depende del petróleo, el país requiere de las importaciones para casi todo.

Al bajar los ingresos nacionales por este rubro, también disminuyó la llegada de mercancías a los puertos. La escasez afecta a medicamentos, productos básicos de higiene como papel higiénico, jabón y pasta dental. Y alimentos de primera necesidad como el maíz o el trigo que son importados por el Estado.

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Hace una semana se activó el Plan 700 para luchar contra “la guerra del pan”, como ha llamado el presidente Nicolás Maduro a la falta de ese alimento. “La federación de panaderos le declaró la guerra al pueblo, lo tienen haciendo cola por maldad”, dijo el mandatario el pasado 12 de febreroen su programa dominical. El plan del gobierno se concentra “en las 22 parroquias del municipio Libertador —uno de los cinco de Caracas—, donde se concentra el problema de las colas en las panaderías”, dijo el superintendente de la Sundde, William Contreras. Por otro lado, el gobierno dispuso que el 90 por ciento de la harina que posea cada panadero deberá usarse para elaborar pan salado a precio regulado.

Para hacer productos como el popular cachito (una suerte de pan relleno de jamón), dulces o pasteles de hojaldre, solo se puede usar el 10 por ciento restante de la harina.

Desde entonces, se han intervenido cuatro panaderías, otras 436 se han fiscalizado y se ha detenido a dos personas, todas en el municipio Libertador de Caracas. En el este de la ciudad las filas se extienden en dos tandas al día, según el horario que tenga cada panadería y donde se reparte el pan que el gobierno regula: canilla, que es una suerte de baguette, y francés, una variedad más pequeña que apenas se había visto en la capital pero de uso muy común en el interior. También se encuentran otros panes de mayor costo.

Venezuela, un país de clima cálido, no tiene grandes superficies cultivadas de trigo. Se concentran en la zona andina, pero no cubre la demanda nacional. El trigo lo importa el Estado. En un reciente programa televisivo sobre los CLAP el ministro de Alimentación, Rodolfo Marco Torres, dijo que en marzo “está 100 por ciento garantizado el trigo panadero. Hay 90.000 toneladas al mes para distribuir”.

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Desde las asociaciones de panaderos no opinan igual. Víctor Nercio es presidente de Asipan Falcón, parte de la Federación Venezolana de Industriales de la Panificación y Afines. Explica que para satisfacer la demanda mensual del país se necesitan 120.000 toneladas métricas de trigo. A su juicio, este aumento de la demanda y la falta de trigo para moler y hacer harina provoca el aumento de las filas en las panaderías. “Deberíamos tener 360.000 toneladas de trigo en lo que va del año y según cifras oficiales solo hay 90.000. Apenas recibimos un 30 por ciento de lo que realmente requerimos, tenemos 10 años pidiendo más trigo”.

Efectivamente, el consumo de trigo en Venezuela es una consecuencia del colonialismo, pero no es un fenómeno del siglo XX. “Llegó con los españoles y se cocinó en Cubagua en 1500, mucho antes de la conquista de Venezuela, con la explotación de perlas. Y el primer pan de jamón (tan típico de la gastronomía venezolana en navidad) data de 1905”, cuenta el historiador gastronómico Miro Popic. Y convivió de manera pacífica con la cultura del maíz aborigen, “ninguna opacó a la otra, aunque siempre se ha consumido más maíz que trigo”. Hasta ahora. “Si hay insuficiencia de harina de maíz, se hace indispensable la barra de pan de la panadería”.

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