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Las impresionantes cuevas de Pencaligüe

En un remoto pueblo de nuestra Honduras, en lo profundo del bosque, se ocultan estas cuevas que muy pocos han visitado, porque desconocen su existencia y su impresionante belleza.

 

El nombre de las cuevas de Pencaligüe aún no es popular entre los hondureños; muy pocos han escuchado de ellas y muchos menos han tenido la oportunidad de descubrir su espectacular belleza.

Esta impresionante obra de la naturaleza se localiza en el municipio de Atima, Santa Bárbara, hasta donde se llega atravesando las comunidades de San Vicente, Macholoa y San Nicolás de este Departamento.

Se puede llegar en vehículo hasta las faldas de la Sierra pero una vez allí la travesía deberá continuar a pie, por senderos que atraviesan los bosques de pino y bordeando el río San José.

 

El trayecto es de aproximadamente 45 minutos, y conviene que el visitante tenga una condición física regular, ya que algunos tramos de montaña quitan el aliento. No obstante, los visitantes irán disfrutando de paisajes dignos de una postal.

El esfuerzo físico será recompensado con la primera vista de la primera caverna, en la que desemboca el río San José. La montaña literalmente se traga el caudaloso río, cuya garganta lo conduce subterráneamente hasta el municipio de San Luis.

Sus dimensiones son impresionantes y al adentrarse en ella surge un temor a lo desconocido. Ruidos extraños hacen que uno contenga la respiración. Son los centenares de murciélagos que habitan en su interior y que despiertan nerviosos ante las luces de las linternas.

Los lugareños afirman que hasta la fecha esta cueva sólo ha sido recorrida en su totalidad por una expedición de canadienses que hace algunos años instalaron sus tiendas de campaña a la orilla del río y en tres días lograron cruzarla, valiéndose de todo el equipo necesario.

Las cuevas de Pencaligüe son una maravilla de la naturaleza que le invitamos a descubrir. Prepárese un poco físicamente, equípese con linternas y sogas apropiadas, forme un grupo y emprenda este viaje hasta los tiempos de las cavernas.

 

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