Reportajes Turismo

JOYA NATURAL: es San Juancito, un pueblo escondido entre La Trigra y la Capital

Con una envidiable aleación de riqueza histórica y belleza natural, la aldea de San Juancito, en el Distrito Central, es un imperdible destino turístico que vale su PESO EN ORO.

Hace un poco más de un siglo, San Juancito fue primero con algunas particularidades que ni la capital República soñaba contar.

Para empezar, fue el primer lugar del país en contar con energía eléctrica, también fue el primero en contar con un consulado de Estados Unidos.

La historia se remonta al año de 1880, cuando la empresa Rosario Mining Company llega a este encantador paraje del departamento de Francisco Morazán.

Millares de trabajadores pasaron por esta bocamina.

Pues las entrañas de sus montañas, hoy perteneciente al Parque Nacional La Tigra, guardaban abundantes yacimientos de oro, plata, zinc, entre otros metales.

Son comunes las antiguas viviendas con paredes de bahareque, pisos de tierra y techos con láminas forjadas de los barriles en que la Compañía, como popularmente se le conocía,  llevaba combustible y otros materiales propios de su quehacer minero.

San Juancito se encuentra a 34 kilómetros por carretera al norte de la capital,  para llegar allí, primero pasa por Valle de Ángeles y Santa Lucía.

Después de muchos años de haber partido la compañía minera,  su atractivo turístico permanece intacto, adornado por su historial de oro y plata, hacen de la aldea de San Juancito un rico destino por disfrutar.

El clima predominante durante el año es muy fresco, su altitud es de 1.239 metros sobre el nivel del mar, apenas cuenta con área habitada de cinco kilómetros cuadrados, pues la población con creces rebasa las 900 personas, según censo de 2009.

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