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CONSTERNACIÓN | Hondureña migrante se suicida por no reencontrarse con su padre

Las tragedias en familias migrantes no cesan, uno de los recientes incidentes, fue el suicidio de una jovencita hondureña sumergida en la depresión por no encontrarse con su padre también migrante.

Heydi Gámez García, de apenas 13 años de edad, esperaba con ansias reencontrarse con su padre, a quien no veía desde hace años.

La jovencita fue abandonada por su madre cuando apenas tenía dos meses de nacida, posteriormente el padre se fue a los Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades para brindarle un mejor futuro a su hija.

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Manuel Gámez, se perdió gran parte de su infancia y la menor siempre estuvo en compañía de sus abuelos en El Progreso, Yoro, pero lamentablemente, en 2014 sufrió otra tristeza, su abuelo fue asesinado.

La sensible pérdida obligó al padre a regresar a Honduras, pero en 2015 decidió enviar a su niña al país norteamericano para que viviera con una tía en Nueva York. Los planes siempre fueron reencontrarse, y en 2016 emprendió nuevamente el viaje rumbo al norte, pero esta vez no corrió con la misma suerte, fue arrestado en Texas y luego deportado.

En septiembre de 2017, fue sorprendido en otro intento por cruzar a suelo estadounidense, y fue deportado desde Santa Teresa, Nuevo México.

El amor por su adorada hija, lo llevó a no desistir de su meta y este año, volvió a aventurarse, pero su intento también fue en vano, y por tercera vez en menos de cuatro años, fue arrestado.

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La noticia impactó demasiado a Heydi, y durante varios días estuvo triste y apartada. La noche de la desgracia, la joven fue a su habitación porque quería estar sola, su tía fue al lugar a dejarle comida, y encontró a la menor colgando de un cable de un cargador en su closet.

Aún estaba con vida, pero inconsciente, fue trasladada a un centro asistencial, donde estuvo con muerte cerebral, las autoridades migrantes, dieron el permiso de visitar a su hija al hospital, una escena dolorosa para toda la familia.

“Mi querida, mi querida, por favor”, dijo Gámez, mientras acariciaba su cabeza, “por favor, si ves una luz, no vayas hacia ella, por favor”, continuó, “estoy aquí, te amo”.

Su estado era delicado, y su muerte era lenta, cada hora se disminuían las probabilidades de vida, finalmente murió.

Este terrible hecho, se suma a las trágicas historias que cuentan los centroamericanos que emigran de sus países en busca de mejores oportunidades para mejorar su calidad de vida.

La historia fue contada en un reportaje especial por el reconocido periódico estadounidense The New York Times.

 

 

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