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Gypsy Rose: la mujer que decidió asesinar a su madre por obligarla a fingir minusvalía y cáncer durante 24 años

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Gypsy Rose Blanchard ordenó el brutal apuñalamiento de su madre Dee Dee, quien por más de dos décadas la forzó a fingir cáncer, pretender ser una niña, usar una silla de ruedas y tomar medicamentos innecesarios que le pudrieron los dientes.

“Esa perra está muerta”, publicó Gypsy en Facebook tras el asesinato, en junio de 2015, desde una computadora en Wisconsin, a 1600 kilómetros de su casa en Louisiana, donde había pasado toda su vida prisionera y bajo cuyo techo yacía el cadáver 17 veces apuñalado de su madre.

La historia, aparte de por su obvia infamia y escándalo, es conocida por ser uno de los casos más famosos jamás contados de trastorno facticio impuesto a otro, un padecimiento en que una persona miente diciendo que otra está enferma, y llega a causarle daños y lesiones para convencer a los demás.

Los primeros días

El trastorno de Dee Dee empezó cuando Gypsy tenía 7 años.

Las investigaciones de las autoridades estadounidenses relatan que todo empezó cuando Dee Dee, una joven madre soltera, llevó a Gypsy, entonces una niña de 7 años, al hospital, luego de notar que esta tenía problemas para respirar.

Pese a que los doctores le diagnosticaron apnea del sueño a su hija y le dieron algunos respiradores, Dee Dee no estaba satisfecha con el resultado, por lo cual inició una búsqueda obsesiva por encontrar “respuestas”.

Así, surgió de su mente el primer padecimiento que impondría a su hija, un “trastorno cromosómico” sin nombre, pero que, aseguraba, obligaba a su pequeña a estar en una silla de ruedas y le impediría desarrollarse como otros niños.

Después, hizo bajar de peso a Gypsy al punto en que esta necesitó ser alimentada por vía intravenosa; le administró medicamentos contra la epilepsia que hicieron podrir sus dientes y arguyó un “asma grave” para la cual portaba una mascarilla de oxígeno cada que salían de la casa.

El infierno de la infante se intensificó cuando su madre le rapó la cabeza para decir a la gente que tenía cáncer, le “diagnosticó” distrofia muscular y un retraso mental clave para que los maestros le permitiesen ser educada desde casa.

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Años de apariencias

La comunidad de Luisiana entregó su total empatía a la familia Blanchard.

El decadente aspecto de Gypsy convencía de plano a las personas que, de lejos, rondaban la vida de la familia Blanchard; tanto que “su lucha” la convirtió en una celebridad de la comunidad, entre cuyos vecinos surgieron donantes que les regalaban a ambas viajes, incluso a Disneylandia, con todos los gastos pagos.

Este reconocimiento de la sociedad provocó que Dee Dee tuviese que estar con Gypsy frente a otras personas más a menudo, con ciertos episodios de sospechas por parte de terceros.

Gypsy contó en una entrevista que su madre, que siempre se mostraba tomándole la mano, se la apretaba dolorosamente si alguien cuestionaba sus padecimientos, para asegurarse que ella mantuviera su silencio.

La agresividad de Dee Dee incrementó a medida que su hija crecía, alcanzando el límite de encadenarla en una ocasión en que trató de escapar.

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El principio del fin

Internet significó la puerta de escape para Gypsy Blanchard.

En 2013, con internet como la única cuasi ventana al exterior que tenía, Gypsy se unió a un chat cristiano de citas, en donde conoció a Nicholas Godejohn, de 23 años, de Wisconsin y con un historial de crímenes y desórdenes mentales.

Gypsy no desperdició tiempo y contó, en el calor de una amistad que devenía en romance, toda la historia a Nicholas, quien se lanzó a creer ciegamente en todos los detalles que le eran revelados.

El 12 de junio de 2015, Nicholas llegó desde Wisconsin hasta la puerta de la casa de los Blanchard, en Luisiana, y mientras Dee Dee dormía, Gypsy lo dejó entrar, entregándole un par de guantes y un cuchillo de sierra.

La joven de 23 años se escondió en un baño y se tapó los oídos mientras Nicholas acuchillaba a su madre 17 veces, para después cubrir su cuerpo con una manta y entrar al cuarto de Gypsy, en donde tuvieron sexo.

Ambos volaron a casa del asesino, desde donde publicaron el mensaje con el famoso título, fingiendo ser un atacante que, tras asesinar a la madre, había violado y secuestrado a la hija.

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Una verdad increíble

El cuerpo de Dee Dee Blanchard tenía 17 puñaladas infligidas con un cuchillo de sierra.

El 14 de junio, dos días después del crimen, oficiales de la policía encontraron el cuerpo de Dee Dee y anunciaron la desaparición de Gypsy, enormemente sufrida por la comunidad, pues pensaban que una minusválida e inconsciente víctima se encontraba en peligro.

Luego de rastrear la publicación de Facebook hasta la casa de Nicholas, los agentes llegaron hasta él pensando que se había aprovechado de Gypsy por su “condición mental”.

Una vez en el sitio, ambos contaron toda la verdad y comenzaron la revelación de una historia que había permanecido más de dos décadas oculta.

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Consideraciones especiales

Gypsy se ha mostrado optimista respecto a su vida tras el suceso.

El juicio de Gypsy ganó simpatía entre el pueblo norteamericano, y se le ofreció un acuerdo para aceptar una sentencia de de 10 años en prisión por asesinato en segundo grado, al cual ella accedió.

En cuanto a Nicholas, fue condenado en 2018 a pasar toda su vida tras las rejas, sin opción de libertad condicional.

En 2019, año en que salió al aire la seria The act, basada en la historia, Gypsy también anunció que se había comprometido con un hombre llamado Ken, con quien tenía una relación epistolar y pretendía casarse cuando fuese liberada.

Entrevistada sobre cómo había sido su vida bajo el martirio al que la sometió su madre, Gypsy resumió en pocas palabras su pasado y lo comparó con sus días actuales.

“La cárcel en la que vivía antes con mi madre significaba no poder hablar, no poder comer, no poder tener amigos. Aquí, siento que soy más libre en prisión que viviendo con mi madre. Puedo vivir como una mujer normal”, declaró.

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