Internacional

(Fotos) La otra “Casa Blanca” de Trump que está causando polémica

EEUU ha gastado 6,6 millones de dólares en los últimos seis meses, protegiendo el club privado Mar-a-Lago del presidente Donald Trump.

La Guardia Costera ha sacrificado recursos para patrullar el club privado del presidente mientras la Casa Blanca propone recortes a ese cuerpo militar.

La millonaria cifra fue revelada esta semana por el diario The Washington Post, que pidió la información a la Casa Blanca.

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Trump ha visitado su lujosa propiedad en Palm Beach, Florida, siete veces desde que se asumió su mandato. La Guardia Costera ha debido enviar botes de patrulla, helicópteros, expertos antiterrorismo y naves de más de 65 pies para rondear las playas frente al club en cada ocasión.

Otros cuerpos, como el Servicio Secreto, se encargan de proteger al presidente en sus viajes, por lo que los gastos de la Guardia Costera son solo una fracción del costo de cada visita del mandatario a su club en Florida.

El club Mar-a-Lago es una propiedad estilo hispano-morisco. Aquí Trump se casó con Melania.

Trump compró la mansión en 1985 por 10 millones de dólares. Se estima, que ahora está valorada en más de 100 millones de dólares.

La opulenta mansión perteneció originalmente a la heredera de una empresa de cereales. Tiene 126 habitaciones, piscina con vista al mar, un club de playa, spa, seis canchas de tenis, una cancha de golf, salones de baile, entre otras instalaciones.

El presidente ha utilizado su resort para funciones que usualmente tienen lugar en la Casa Blanca. Trump dirigió desde aquí una operación contra Siria y hace unos meses, alojaron durante un fin de semana al primer ministro japonés y su esposa.

Durante su campaña, Trump dio conferencias de prensa desde la lujosa residencia.

Uno de los hijos de Trump, celebró la fiesta de su boda en Mar-a-Lago en 2005.

Para la construcción original de la mansión se emplearon piedras importadas de Italia, azulejos españoles y mármol cubano.

La familia presidencial caminando por uno de los tantos jardines de la mansión.

En 2006, Trump instaló un asta de 80 pies de alto e izó una enorme bandera estadounidense en la propiedad, la cual superaba las medidas permitidas por Palm Beach.

La ciudad lo multó por más de 120 mil dólares pero Trump contraatacó con una demanda de $25 millones. Al final, el magnate desistió de su demanda a cambio de que la ciudad le perdonara las multas y lo dejara tener la bandera a una altura un poco más baja que la original.

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