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EXCLUSIVA: Además de la MS y la 18 qué otras pandillas operan en Honduras

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Al menos siete bandas más se disputan el territorio con las temibles MS y 18 en el país

Además de las pandillas Mara Salvatrucha (MS 13) y la mara 18, se identifican otras estructuras criminales que operan en forma local y hasta regional en Honduras, confirman fuentes policiales.

Para el caso en la capital Tegucigalpa se identifican al menos cuatro bandas locales: Los Chirizos, los Benjamines, el combo de los que no se dejan y los Doce Apóstoles.

Hasta horario imponen las maras en los sitios donde operan

Por su parte en la zona norte, con concentración en San Pedro Sula, se identifican a los Olanchanos, los Tercereños y los Palermeños.

Casi 5 mil 500 miembros activos de las dos reconocidas pandillas se encuentran presos en cárceles del país
Casi 5 mil 500 miembros activos de las dos reconocidas pandillas se encuentran presos en cárceles del país

Cabe señalar que para que una organización criminal se considere mara o pandilla debe reunir ciertos requisitos:

  • que sea transnacional,
  • que prevalezca en un país con cobertura del 70 por ciento en todo el territorio,
  • que tenga más de 10 años de existir.

Las demás bandas son regionales o locales.

pandillas portada

Según cifras de la Policía Nacional, 2650 miembros tienen la mara 18 recluidos en las cárceles hondureñas.

Por su parte la MS cuenta con 2800 integrantes tras las rejas, diseminados en las cárceles en el país.

Sobre las maras:

Las organizaciones de pandilleros denominadas “maras” en Centroamérica con presencia más significativa en El Salvador y Honduras, nacieron en la ciudad estadounidense de Los Ángeles, durante la década de los sesenta y ochenta.

La palabra “mara” tuvo su origen en el significado del término “marabunta”, que corresponde a una plaga de hormigas carnívoras que siempre andan juntas. Luego, la palabra fue adoptada por los jóvenes centroamericanos para referirse a los amigos, la gente, la banda… la mara.

Las maras están compuestas habitualmente por jóvenes. Se organizan en estructuras muy jerarquizadas con fuerte sentido de pertenencia. Su estilo de funcionamiento se basa en la violencia y en lo que ellos denominan “vida loca”. Se financian con multitud de actividades ilegales: robos, extorsiones, asaltos, secuestros, tráfico de drogas y armas, etc.

Durante el conflicto armado de El Salvador (1980-1992) muchos jóvenes y familias enteras se vieron obligados a emigrar a Estados Unidos. Ese fue el principio de la historia pandilleril.

Quienes emigraron dejaron su historia para empezar una vida nueva. Salvadoreños, hondureños y guatemaltecos se instalaron en California y otros estados. Allí se encontraron un mundo muy distinto del que dejaron, y allí volvieron a ser minoría.

Los jóvenes, para sobrevivir en Los Ángeles, debían incorporarse a los grupos latinos que se enfrentaban a los afroamericanos. Con el tiempo, los grupos centroamericanos tomaron conciencia de su poder: eran tantos y tan valientes como los mexicanos. Entonces decidieron formar su propio grupo.

En la región centroamericana no había pandillas ni maras. El fenómeno comienza a visualizarse a partir de las guerras de los ochenta y la emigración masiva que provocaron. Las autoridades norteamericanas respondieron a este desafío con deportaciones constantes hacía los países de origen de los pandilleros. Una vez allí, estos grupos se organizaron y crecieron en las principales capitales centroamericanas con un modo de proceder idéntico que en su momento tenían en California.

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  • lastimosamente hubo descuido de las autoridades al permitir que esos grupos delincuencia les actuarán a su antojos. Y sumándole se que en Honduras quitaron el se visión militar obligatorio, eso ayudó a que se proliferada esos grupos delincuencia la es.

Abracemos a honduras
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