Vida

“Decidí no permitir que nadie me mirara con ojos de lástima”: Una guerrera con manos de oro

La historia de superación de doña Orbelina llama a todos a nunca rendirse y demuestra que las únicas limitaciones están en nuestra mente.

Esta ejemplar hondureña lleva 42 años haciéndole frente a las adversidades con la mejor actitud y una clara filosofía de vida.

Orbelina Hernández Mendoza, batalló con la Poliomielitis desde su primer año de vida, esta enfermedad la dejó confinada a una silla de ruedas. Sin embargo, aunque hizo mella en su cuerpo, jamás penetró en su espíritu de guerrera.

Aunque no pueda caminar, con sus manos es capaz de transformar todo lo que toca en ARTE PURO. Destacada como modista y estilista, Orbelina también es ama de casa y una dedicada y valiente madre soltera, residente en la colonia Corocol de El Progreso, Yoro.

Dios la bendijo con dos hijos: una niña de siete años y un varón de nueve, con retos especiales que ve en su progenitora el mejor ejemplo de vida.

Los pequeños hijos de doña Orbelina.

Sus trabajos de costura y belleza son de admirar y asegura que nunca ha permitido sentirse menos por su condición.

Decidí superarlo y no permitir que nadie me mirara con ojos de lástima”, expresa.

Aparte de confeccionar desde una sencilla prenda hasta un complejo vestido de alta costura, esta mujer “mil usos” como se autodenomina, también hace trabajos de enfermería y sastrería.

Estos trabajos que realiza desde su casa, le ayudan a “ganarse la vida”, pero pese a su talento, Orbelina no ha podido encontrar oportunidad en el campo laboral, aunque su mayor anhelo, es fundar su microempresa de confección de prendas de vestir.

Lo que me inspira es ver ya tallado en los cuerpos de las personas lo que yo he cortado y costurado”, dice con una sonrisa en el rostro.

Doña Orbelina trabajó mucho en su independencia desde su niñez, ahora a sus 42 años de edad, afirma que “barre, trapea, limpia, lava, cocina…” y hace todas las tareas del hogar sin ningún problema.

Mis padres fueron una ayuda especial al mirarme como a todos sus hijos, sin limitaciones, las cuales aprendí a vencer poniendo en práctica que todo lo que yo miraba podía hacerlo”, relata.

Algunos de sus trabajos de belleza y costura.

Declarada una fiel creyente en Dios y atenta al llamado de servir, Orbelina se congrega en la iglesia evangélica El Buen Pastor en su ciudad, adonde brinda conferencias de superación a la juventud.

Mi versículo base ha sido ‘Todo lo puedo en Cristo que me fortalece’, escrito en la biblia en Filipenses 4:13”, señala.

Y al término de esta entrevista le mandó un mensaje a todos los lectores:

No hay edad para poder realizar los sueños (…) vale la pena soñar, pero también vale la pena esforzarse por esos sueños. Y si nos sale mal, volvamos a intentarlo (…) No se rindan.”

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