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11 extendidos mitos sobre el ejercicio

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En enero muchos inician distintas rutinas de ejercicios, ya sea en gimnasios o por su cuenta y con ello, al hablar con diferentes personas, empiezan a escuchar una serie de mitos acerca de ejercitarse que lejos de ayudar a mejorar la salud, pueden causar el efecto inverso.

Para que tal cosa no suceda y quienes arrancaron el año con el propósito de verse y sentirse mejor, no se lesiones o enfermen debido a acciones inadecuadas, recogemos una serie de mitos sobre el ejercicio, con el fin de confundirse.

Si transpiro más, adelgazo: muchos piensan que si se envuelven en plástico y salen a correr, transpiran y adelgazan más. Lo que están haciendo es simplemente levantar la temperatura corporal. Sí, están deshidratándose. No tiene sentido, menos si el líquido que se pierde, después se vuelve a ingerir. Tampoco tiene ningún sentido estar deshidratado. Se le hace daño a los riñones, al corazón y al cerebro.

Si no duele, no sirve: cuando se siente dolor, es que el cuerpo te está mandando un mensaje. Ahí se tiene que parar. El tema de trabajar hasta provocar el fallo muscular, a la larga logra la contractura y el aumento de la masa muscular, la hipertrofia. Todo depende de qué se trabaje o de lo que se quiera lograr, pero en muchos casos no sirve el dolor.

Dejar de entrenar hace que los músculos se transformen en grasa: hay un gran error conceptual ahí, pues un tejido no se puede transformar en otro. La grasa es una cosa y el músculo, otra. Lo que sí pasa al dejar de entrenar es que aumenta el tamaño del adipocito, la célula donde está la grasa. Por otro lado, el músculo se achica porque no recibe ejercicio. Entonces es un doble juego, el tejido graso aumenta y el músculo disminuye.

Las pesas endurecen la grasa: el tejido graso no tiene nada que ver con la tonificación de los músculos. Las grasas están sujetas a la capa muscular, cuando hay grasa están blandos porque no hay soporte, una vez se hace ejercicio los músculos se fortalecen.

Si hago mucho ejercicio, puedo comer lo que quiera: hay dos posturas al respecto de esto. Está el que es flaco, hace ejercicio y entonces piensa que puede comer. Ese es un porcentaje muy bajo de gente que sabe mucho. Y la otra postura es: “acabo de jugar un partidito de fútbol y ahora estoy esperando el asado”. Ese último seguro que tiene panza. Así no hay un equilibrio diario, hay una sobrecarga en el fin de semana, y por más que hayan hecho ejercicio, no sirve.

Recién después de 20 minutos de hacer ejercicio se empiezan a quemar calorías: en realidad lo que se queman son grasas, y las personas con alto entrenamiento pueden pasar tiempo sin quemar ni una sola a diferencia de uno que acaba de subirse a la cinta y empieza a sudar a los cinco minutos. Va a depender del entrenamiento previo y de sus funciones humanas, fisiológicas. Si al obeso se pone a correr de golpe, es probable que enseguida esté transpirando y quemando grasas, pero no sucede con la gente común. Hasta que todo el cuerpo se pone en funcionamiento, tarda un poquito. Cuánto, depende de cada persona.

Hay un momento del día mejor que otro para entrenar: varía en cada persona. Hace tiempo se escribió que era mejor entrenar en la noche y hay quien salió decir que no era así, porque había mayor dióxido de carbono en el aire. Claro, si corre en la plaza, seguramente habrá menos carros en la noche que en la mañana, pero es una posibilidad muy baja y sin sentido.

Es peligroso comenzar a hacer ejercicio en la tercera edad: previo chequeo médico y un electrocardiograma, no hay problema. No hay una edad para empezar.

A más ejercicio, mejor resultado: sí y no, puede haber exceso. Ojo con quienes tienen vigorexia, un trastorno de la personalidad que debería evaluar un psiquiatra, que implica el crecimiento muscular para verse en el espejo.

Comer un banano después de hacer ejercicio recupera el potasio: la cantidad de potasio que tiene un banano es muy bajo, tendría que comerse una docena, lo que causaría una constipación. Por suerte contiene otras cosas: magnesio potasio, acido fólico,fibra, vitaminas A, C y E, hidratos de carbono, zinc, pectina, etcétera. De potasio hay 396 mg por cada 100 g. O sea, el 20% de las necesidades básicas.

Se reduce el abdomen solo con abdominales: con lo único que se baja el abdomen es con un plan nutricional adecuado. Lo que hace el ejercicio es tonificar la pared abdominal que está debajo de esa grasa. No va a bajar un gramo sin una buena nutrición. Pero si no hay dieta previa, esa panza no se va a modificar aunque haga 1.000 abdominales por día. Para bajar la panza, hay que mantener la dieta (fibras, frutas y verdura), hacer ejercicio aeróbico (caminar, correr, etcétera) y querer tener el abdomen plano.

 

subete CC La hija del E. IK

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Celeste Reyes

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